En cuanto entra en la habitación, la luz se enciende. Al salir de ella, se apaga automáticamente, lo cual se traduce en un ahorro de energía. Y sin la preocupación de haberse dejado la luz encendida.
Se trata de la solución ideal para viviendas, así como edificios públicos, hoteles, hospitales, colegios, etc., donde además de ganar en comodidad se evitará la instalación de puestos centrales de control.